"TÁCTICA es lo que se hace cuando hay algo que hacer, ESTRATEGIA es lo que se hace cuando no hay nada que hacer"
Savielly Tartakover

viernes, 12 de agosto de 2022

Valores como la autenticidad y la vulnerabilidad mejoran el clima laboral.

Según un artículo publicado en  Harvard Business review los empleados/as que indican que tienen buenos amigos/as en el trabajo tienen niveles más altos de productividad, atención y satisfacción laboral que el resto de personal.

En una encuesta realizada por Pew and American Life Project se pone de manifiesto que solo el 12% de los vínculos más cercanos de los encuestados/as pertenecían a su entorno profesional y si ampliamos el círculo y analizamos las personas que fueron importantes en la vida del encuestado/a los resultados no son muy diferentes ya que solo el 19% tenía una relación un poco significativa con algún compañero/a de trabajo.

Según la pirámide de Maslow la tercera necesidad básica y fundamental del ser humano es la pertenencia, necesitamos pertenecer a una tribu o grupo que nos apoye. Según Maslow la falta de pertenencia a un grupo nos puede provocar ansiedad o incluso depresión. 

En este sentido y teniendo en cuenta esta necesidad básica podemos pensar que uno de los lugares en el que más tiempo pasamos es en el trabajo, pasamos entre 8 y 9 horas diarias en el centro de trabajo por lo que podría ser un lugar ideal para fomentar conexiones positivas que incrementen nuestro bienestar y para aumentar nuestra productividad, salud y confianza.

No obstante la amistad en el trabajo suele ser complicada por diversos motivos, cuando surge un conflicto se suele solucionar más fácilmente si no hay una amistad de por medio y se pueden tomar decisiones basadas en resultados sin interponer otras situaciones que podrían influir y que hacen que los límites entre trabajo y amistad se difuminen. Además, la competencia suele ser parte de la cultura de trabajo y ello nos empuja a poner límites a la amistad por miedo a sentirnos vulnerables. 

Sin embargo muchos de los beneficios que provienen de tener amigos en el trabajo se consolidan en valores como mostrar la vulnerabilidad, la autenticidad, la empatía y la humildad. Enfatizar estos valores hace que el ambiente de trabajo sea más amigable incluso si no hay verdadera amistad.

En resumen, la investigación llevada a cabo por John Cacoioppo, pionero en la neurociencia social, muestra que los verdaderos beneficios para la salud y la felicidad provienen no tanto de la cantidad de amigos que tengas sino más bien de la conexión social que tengas con ellos/as, de modo que nutrir el sentimiento interno de conexión y amistad es lo más importante para mantener un excelente ambiente de trabajo.

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miércoles, 10 de agosto de 2022

Optimiza tu rendimiento

 

Buenos días a todos/as,

Después de muchos días sin contaros nada hoy amanecí con ganas de escribir, así que como dice la canción de "Los Aslandticos" "Hoy será será mi primer día, y mañana también y el resto de mi vida". Si no has escuchado la canción puedes hacerlo ahora. Yo la descubrí en un concierto de un grupo que sigo que se llama Yambú y, después de escucharla, se te queda como un estribillo que no puedes dejar de tararear porque es muy pegadiza.

Os cuento que según los últimos estudios sobre neuroproductividad nuestra capacidad de atención ha bajado desde los 40 segundos a 8 en los últimos años. Estamos acostumbrados a la recompensa inmediata y ello influye en nuestra productividad.

Fijaos que la atención plena dura de media 5,7 segundos, cuando pasa este tiempo o bien miramos el móvil o alguna red social o nos distraemos de alguna manera con algo que tenemos cerca o a veces incluso con algún pensamiento. Esto sucede normalmente porque tenemos demasiados objetivos en nuestra mente y queremos repasarlos para no olvidar ninguno. Nuestro cerebro es optimista y multiplica por 7 las tareas que cree que puede hacer en un día de modo que luego para poder cumplir con el planning se dispersa de una tarea a otra sin acabar ninguna. Es cierto que con este entrenamiento nuestra capacidad de multitasking ha mejorado pero, aún así, produce muchos errores porque la pérdida de foco nos hace perder tiempo que teníamos ya planificado para otras tareas y dejar cosas sin hacer que provocan ruido.

Para evitar esto, a mí me ha funcionado trabajar en bloques de tiempo, concretamente tengo 3 bloques establecidos. El primero desde que llego a la oficina, reviso la planificación del día y empiezo hasta la hora del almuerzo, suelen haber entre 90 minutos y 2 horas, para mí el tiempo optimo para estar enfocada.

El segundo bloque es desde que regreso de almorzar, reviso de nuevo la planificación y hasta las 13:00 horas en que me tomo un café. El café de la una está tan interiorizado que no me hacen falta alarmas, mi cuerpo me indica que es la 1 y casi siempre acierto.

Por último el tercer bloque va desde que me tomo el café y reviso la planificación hasta que salgo de trabajar.

Durante el primer bloque hago la "tarea diamante" aquella que me hace avanzar y que me da la satisfacción de que, pase lo que pase, ya está hecha. Fijaos que cada vez que paro e inicio un nuevo bloque reviso la planificación, este es el hecho que hace que todo funcione. Si no la revisas y confías en tu memoria terminarás perdida y divagando.

El segundo bloque varía según el día, cada día de la semana lo dedica a avanzar en una de las grandes tareas en que divido todas las tareas del departamento, excepto que salga alguna urgencia y aún así siempre recuerdo que mi amigo Ramón me enseñó que "Lo urgente, mañana lo será más o... habrá dejado de serlo", por experiencia os cuento que en la mayoría de las ocasiones las urgencias no son verdaderas urgencias sino que la perspectiva hace que cada uno veamos las urgencias de diferente forma.

Y por último el tercer bloque lo dedico "al laberinto de lo cotidiano"(*) contesto correos, atiendo llamadas, reviso algunas cosas y planifico el día siguiente.

Trabajar por bloques de tiempo es una buena opción para optimizar tu tiempo pero para ello es necesario un trabajo previo de agrupación de tareas similares, planificación y sobre todo no perder nunca el foco de cuál es tu intención del día o tu objetivo. A mí me ayuda mucho tenerlo escrito al lado de las tareas del día de modo que lo leo continuamente, si no lo tienes presente es muy fácil olvidarse y dedicar tu día al laberinto de lo cotidiano a apagar fuegos sin avanzar ni hacer nada significativo o que le de el sentido a tu día.

Es curioso que sentido tiene dos acepciones, una es lo que tiene importancia para ti y la otra es dirección. Si tienes un sentido tienes una dirección y si sabes donde vas encontrarás el camino. Como sabéis una de mis novelas preferidas es "Alicia en el País de las Maravillas" y allí hay un pasaje que me encanta:

Alicia está perdida y encuentra en su camino al gato:
–¿te importaría decirme, por
favor, qué camino debo tomar desde aquí? –Eso
depende en gran medida de adónde quieres ir, -dijo el
Gato. –¡No me importa mucho adónde…! –dijo
Alicia. –Entonces, da igual la dirección –dijo el Gato. Añadiendo:
¡Cualquiera que tomes está bien…! –¡Gracias
añadió Alicia a modo de explicación.
-¡Ah!, dijo el gato: –ten la seguridad de que
llegarás, sobre todo si caminas bastante,
añadiendo: ¡…Nadie camina la vida sin haber pisado
en falso muchas veces.!"


(*) Término acuñado por la comunidad de superhábitos


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domingo, 28 de marzo de 2021

Informe mundial sobre la felicidad 2021

 


Buenos días a todos/as,

Hoy me paso por aquí para hablaros del último informe sobre felicidad hecho en plena pandemia. A pesar del dolor, la frustración y la infelicidad general causada por la pandemia la encuesta muestra que tenemos una resiliencia asombrosa.

En general hemos experimentado más tristeza y ansiedad durante el año 2020 que en los años anteriores sin embargo en promedio no ha cambiado nuestra satisfacción con la vida. La incertidumbre nos ha hecho tambalearnos pero, en general, hemos conseguido adaptarnos a la nueva situación y seguir adelante.

Los países más felices del mundo siguen siendo los escandinavos. Finlandia y Dinamarca  están en la cabeza y el tercer puesto es para Suiza. España se encuentra en la posición 27 de un total de 149 países. Al empezar las encuestas, al principio de la pandemia, el resultado era que nos sentíamos ansiosos, deprimidos y solos, pero continuaron las encuestas y las que se realizaron en verano eran mucho más positivas. En marzo el 23% de los encuestados tenía sentimientos negativos, en abril bajo al 21% y los resultados comenzaron a estabilizarse en el mes de julio.

Los investigadores también utilizaron google para conocer el estado de ánimo de las personas y descubrieron que los días con más casos de COVID las búsquedas en google eran mucho más negativas.

Con la pandemia cambiaron los valores que aportan felicidad, así antes de la misma el dinero y el empleo estaba en una posición muy alta, en 2020 la escala de valores cambia y en las primeras posiciones aparecen la generosidad y la confianza. El autor del estudio indica que la pandemia ha dado oportunidades para ver la bondad de los demás. 

Es cierto que este año la encuesta se ha realizado por vía telefónica y han habido menos respuestas que otros años y además no se ha podido llegar a parte de la población  porque carecen de teléfono o viven en zonas sin cobertura, no obstante, es importante destacar como la bondad y la confianza son los dos elementos más favorables para ser felices y han adelantado a otras como tener un buen empleo o un buen salario.

domingo, 21 de marzo de 2021

Orden y productividad

 


Buenos días,

Hoy me paso por aquí para hablaros sobre rituales de orden y como influyen en la productividad. Tener las cosas ordenadas y en su sitio te ayuda a encontrar la armonía y a sentirte más tranquila. No hay nada como llegar a casa y que cada cosa esté en su sitio o llegar a la oficina y que la mesa invite a la simplicidad y a encontrar las cosas cuando las necesitas.

Voy a explicar el proceso en tres sencillos pasos:

1.- He experimentado que lo mejor es empezar por la lista de los innecesarios y deshacernos de todo aquello que no necesitamos y que simplemente acumulamos por si algún día nos hace falta pero cuando llega el día y lo necesitas, nunca lo encuentras, es la ley de Murphy, que te aseguro que funciona.

Deshazte sin piedad de los innecesarios y piensa que muchas veces no son objetos físicos sino que también pueden ser archivos digitales, compromisos que no te aportan, grupos de WhatsApp que nunca lees o newsletters a los que alguna vez te sucribiste y que en estos momentos no te interesan.

Si empiezas por la lista de los innecesarios has apostado por la simplificación y la claridad y te será mucho más fácil ordenar el resto de cosas que sí que usas.

2.- El segundo paso es limpiar las superficies imán, siempre hay algún lugar en el que tiendes a poner cosas que no tienen sitio y empiezas por un pos-it, le sigue un boli, luego un papel y llega un momento en que la superficie ha atraído tantas cosas que casi ni la ves. Empieza por despejar las superficies imán y hacer un compromiso contigo misma de que esta zona estará siempre despejada o al menos dedicarás un día ala semana a despejarla. Es como la habitación de los trastos, un día dejaste un libro, otro una maleta y con el paso del tiempo, pasó de la habitación de la plancha a trastero casi por arte de magia o la silla que todos tenemos en la habitación y en que un día dejamos la ropa porque estamos muy cansadas y a la semana que viene hay casi más ropa que en el armario.

3.- El último paso es establecer un sistema o proceso para que el orden se mantenga, ya sabéis que soy fan de las listas de verificación y de sistematizar procesos, pues bien, el orden también necesita sistematización para que se mantenga. Si dedicas cada día 10 minutos a ordenar con un plan preestablecido no necesitarás pasar un domingo maratoniano ordenando la casa para que tres meses después esté exactamente igual que el primer día.

Está estudiado que la claridad está asociada al orden y con claridad, foco y plan de acción es más fácil que consigas aquello que te hayas propuesto. Además, el orden reduce el estrés, te ayuda a ser más consciente de las cosas que tienes que hacer, hay una relación clara entre el orden en nuestra vida y nuestro estado de ánimo.

El orden no es un fin en si mismo, es un medio para mejorar nuestro trabajo. Mucha gente piensa que tener la mesa abarrotada es un signo de una persona ocupada y relevante profesionalmente pero, no es cierto, es mucho más efectivo cerrar temas, archivar expedientes y empezar nuevo ciclo. No hay nada más motivador que empezar un nuevo ciclo, los que me conocéis sabéis mi pasión por la luna y los ciclos lunares, todo en la vida tiene ciclos, las estaciones, la luna, los ciclos de sueño... En fin no hay nada como dedicar tiempo a cerrar ciclos y evitar distracciones cuando buscas algo que no encuentras o cuando encuentras algo que no te acordabas que tenías.


domingo, 7 de marzo de 2021

Generosidad y campanas

 


Buenos días a todos/as,

Hoy me paso por aquí para hablaros de un  proyecto apasionante, pero antes quiero hablaros sobre otra cosa que en cierto modo está relacionada. 

Como sabéis los seres humanos somos seres sociales por excelencia y amamos compartir con nuestros amigos y familiares todo lo que nos parece apasionante. Ser generoso es algo natural en el ser humano pero además un estudio de una universidad Suiza publicó en "nature Communications" que la generosidad mejora la salud física, mental y emocional. Ya en 2006 Jorge Moll del Instituto de Salud de EEUU había publicado que cuando somos generosos se activan regiones del cerebro asociadas al placer, a la conexión social y a la confianza. Ser generoso es un acto natural pero además nos proporciona plenitud, confianza y beneficios para la salud.

Después de esto os voy a contar que hace unos días conocí el proyecto de recuperación de las campanas de Santa Catalina, una de las iglesias más antiguas en Valencia. Su torre barroca fue construida en 1705 y solo contaba con dos antiguas campanas recuperadas del viejo campanario. La nueva torre la hicieron sin escaleras y tras mucho tiempo de pleitos al final se construyó una escalera para poder subir a lo más alto y con el fin de celebrar su construcción y cambiar las dos viejas campanas se compraron 6 campanas procedentes de Londres, del fundidor Richard Phelps, las campanas llegaron en barco al puerto de Valencia y fueron trasladadas a Santa Catalina con gran jubilo, la llegada de las campanas era un gran acontecimiento festivo. El 21 de noviembre de 1729 se escucharon por primera vez y según el documento de Vicente Vidal de Corella hicieron falta "10 hombres fornidos y avezados en estos menesteres".

Casi 200 años más tarde, en 1915 una de las campanas fue trasladada a la iglesia de San Agustín y se deterioró en su traslado, El resto de campanas inglesas fueron destruidas entre 1936 y 1967.

En estos momentos el desafío que se plantea es recuperar una réplica de la campana mayor del templo de Santa Catalina. La asociación de Mestres Campaners quiere poner en valor esta pieza de arte que hizo estremecer con su sonido a los valencianos.

Hoy os quiero presentar un proyecto de crowfunding en el que puedes contribuir de forma segura a recuperar el sonido de las campanas de Santa Catalina en Valencia. A mi me ha parecido un proyecto apasionante al igual que me lo parece el toque manual de campanas y poder ser parte de su recuperación me parece una oportunidad excepcional de recuperar una parte de nuestro legado.

Si quieres conocer mejor el proyecto puedes hacerlo aquí:

https://mail.google.com/mail/u/0/#inbox/FMfcgxwLsmgDXrCnQvTrJcFnNvRvPljx

Si te interesa puedes colaborar a recuperar un paisaje sonoro y musical que ya en 1729 vivía en nuestras calles y formaba parte de la vida cotidiana. Además de colaborar tienes la posibilidad de conocer de primera mano la historia de las campanas y su sonido. 



domingo, 28 de febrero de 2021

Sobre la productividad


 Buenos días a todos/as,

Hoy me paso por aquí para hablaros sobre productividad y mi rutina para ser más productiva en el día a día. Como os contaba la semana pasada soy de seguir rutinas o rituales, como más os guste. A mi me gusta más la palabra ritual porque suena como más glamurosa pero al fin y al cabo es lo mismo, es un conjunto de acciones que hacen que conozcas que paso viene después y, de este modo, te sientes más tranquila porque saberlo te da seguridad.

Tenemos más de 60.000 pensamientos al día, tomamos más de 35.000 decisiones cada día y solo un 1% los tomamos de forma consciente, ¿no os parece impresionante? Solo un 1% el resto de las decisiones que tomamos lo hacemos de forma mecánica.

Tomar decisiones de forma mecánica es una forma de mantener alta nuestra energía. La toma de  decisiones supone un gran gasto de energía pero aún hay algo más que consume más energía y es discutir con alguien, antes de discutir tenemos un pensamiento interno o run run en el que recreamos todo lo que vamos a decir y lo bien que nos vamos a quedar cuando lo soltemos. En el momento de la discusión no dices la mitad de las cosas que habías pensado porque no te parecen adecuadas y después de discutir nos pasamos un buen rato pensando que aquello que no dijimos deberíamos haberlo dicho, aunque os parezca que no, la energía que gastamos es inmensa y por eso después de discutir con alguien nos sentimos cansados, agotados y con ganas de no hacer nada. En un principio podemos sentirnos más activos, con ganas de hacer muchas cosas pero el fin de ello es que mientras hacemos no pensamos y así evitamos sentirnos mal.

Antes de salir de casa pienso en un objetivo personal y uno profesional que voy a cumplir ese día. De esta forma cuando lo cumplo ya me siento productiva, quizás en mi agenda haya más cosas pero solo hay un diamante, el diamante del día, el que no puedo olvidar y hacerlo me mantiene motivada.

Divido mi mañana en tres bloques y según tu cronotipo, reparto mis tareas. En mi caso el tiempo que mejor aprovecho es el intermedio. Divido mi tiempo en tres bloques, el primero va desde las 8:00 a las 10:00 horas en que salgo a almorzar. El segundo bloque va desde la 11:00 a las 13:00 horas en que paro y tomo un café y el último de 13:15 a 15:30 horas en que salgo de trabajar.

Si os dais cuenta cada bloque de tiempo acaba con una acción de desconexión, el almuerzo, el café, la salida del trabajo. Durante el primer bloque de tiempo hago mi diamante del día, durante el segundo elijo una acción en qué necesite poner foco, hacer check list, ampliar mi mapa de procesos o algo que tenga fecha de finalización cercana. Allí donde pongo el foco pongo mi atención, de modo que me centro en tareas que sean minuciosas y que exijan mucha atención: Son tareas que necesitan de una revisión posterior, aunque no lo reviso ese día sino al día siguiente. Si lo revisara ese mismo día no vería los errores porque tengo en mente lo que quería escribir y en ocasiones no leo lo que he escrito sino lo que pensaba escribir. En este tiempo intento eliminar todas las distracciones posibles, según los últimos datos de la neurociencia solo estamos atentos de forma continuada una media de 8 minutos, después de este tiempo siempre hay algo que hace que pierdas tu atención.

En el tercer bloque de tiempo me dedico a tareas más mecánicas como contestar correos, llamar por teléfono, atender llamadas que he tenido durante el día y hacer cosas que me mantienen en contacto con mis compañeros hasta la hora de salir.

Dividir el tiempo en tres bloques es la forma más efectiva que he encontrado de se productiva. En el próximo post os contaré las herramientas digitales que utilizo y cómo me ayudo para mantenerme enfocada.

Las rutinas nos ayudan en nuestro día a día, gracias a ellas se evita procrastinar y con solo hacer una tarea al día te sientas más efectiva y motivada. ¿Y tú? ¿Cómo te organizas en tu día a día?  No olvides tu tarea diamante, aquella que te mantiene motivada y te ayuda a crecer.

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domingo, 21 de febrero de 2021

Rutinas nocturnas

 


Buenos días,

Hoy me paso por aquí para hablaros de la rutina nocturna que repito cada día y que me ayuda a mantener una mejor calidad de sueño. Os he contado en otras ocasiones que soy muy de rutinas o rituales, como os guste más, porque me dan seguridad, me siento tranquila sabiendo lo que viene después. Tengo una ritual matutino y otro nocturno y siento que siguiendo mi ritual cambia totalmente mi calidad de sueño y, como consecuencia, la manera de afrontar el nuevo día que empieza.

La rutina nocturna no empieza cuando me voy a dormir sino mucho antes, cuando salgo de trabajar. En este momento hago un proceso de transición y cierre de mi día de trabajo.  Cuando salgo de la oficina cierro lo ojos, hago tres respiraciones largas, lentas y profundas y cierro la puerta, es un acto simbólico pero para mí tiene mucho significado, lo que es de la oficina se queda en la oficina y a partir de ese momento me ocupo de otras cosas. Puede parecer que no pasa nada pero, por favor, probarlo, os aseguro que funciona.

Desde hace unos meses regreso a casa andando y durante el camino paso por la huerta, veo los campos, las alcachofas, las lechugas, las cebollas y siento paz y tranquilidad de poder pisar la tierra y ver la evolución desde que se plantó hasta que crece y lo recogen. Al llegar a casa vuelvo a hacer el ritual de transición. Nada más abrir la puerta, cierro los ojos, hago tres respiraciones lentas, largas y profundas y entro en mi templo, mi hogar, donde me siento en paz y con calma.

Después de cenar empieza la segunda parte de la rutina, me hago un té, me acuesto en el sofá y leo durante 20 minutos mi novela favorita, después medito durante 15 minutos y me voy a dormir. Es aconsejable que dos horas antes de ir a dormir no leas en pantallas electrónicas ya que según algunos estudios afectan a la calidad del sueño, no sé si los e-books tiene alguna función que inhibe la luz azul pero desde luego nada de móvil ni de redes sociales y mucho menos con la luz apagada.

Antes de ir a la cama cojo mi agenda y repaso las cosas que tengo que hacer el día siguiente, por si he de preparar alguna cosa. Puedes hacer las cosas fáciles y simples con solo preparar las cosas por la noche, como dice Marta Loperena "la decisión ya está tomada", ya lo has pensado, lo has planificado y lo vas a hacer, ¿por qué cuestionarlo cada vez que tengas que hacerlo? No consumas energía, la decisión ya está tomada, póntelo fácil, cómodo y atractivo.

Con un estado relajado, después del té, la lectura y la meditación voy a la cama y hago un escaneo corporal,  con este acto intento conectar conmigo y ver cómo me siento, si estoy cansada, si me duele algo o si estoy nerviosa y tengo pensamientos repetitivos... solo observo, lo que encuentre no está mal, ni está bien, solo soy consciente de que está ahí.

Durante 5 minutos repaso mi día y si hay algo que no ha salido bien intento pensar en cómo hubiera sido si las cosas hubieran ocurrido de otra forma, cambio el final de aquellas cosas que no han sido como esperaba o como había pensado en mi ritual matutino. Tendemos a minimizar los éxitos y magnificar las fracasos, es una distorsión cognitiva, de modo que intento centrarme en lo bueno y pensar en cómo hubiera sido lo menos bueno. La mente no distingue entre si lo que pensamos es realidad o ficción por lo que ayuda a preparar la mente para tomar decisiones en el sentido de tu brújula interna.

Agradezco algo que me haya pasado ese día  y me preparo para dormir. Agradecer también permite enfocarte en lo positivo, poner el foco en aquello que te hace feliz, no tienen porque ser grandes cosas, una llamada de teléfono, un correo electrónico, una foto...

Os aseguro que el sueño es reparador y que al día siguiente me levanto con ganas de empezar un nuevo día, despacio, sin correr, con presencia y disfrutando de cada cosa que hago.

En resumen, podemos dividir mi rutina en dos partes:

1.- La primera parte consiste en honrar la transición, hacer un ritual cuando sales de la oficina y otro cuando entras en casa.

2.- La segunda parte consta de varias micro-acciones:

- Leer

- Meditar

- Repasar las actividades previstas para el día siguiente. Por supuesto que la agenda no debe estar llena.

- Hacer un pequeño escaneo corporal de 1 minuto para ser conscientes de cómo nos encontramos

- Agradecer

- Repasar el día cambiando aquello que nos hubiera gustado que fuera diferente y recreándonos en lo positivo. No se trata de negar lo que nos ha pasado sino de ver lo positivo y aquello que consideramos negativo pensar en otro final.

Y por último dormir.

Si no tienes ritual nocturno te sugiero que lo pruebes, quizás no sea éste el tuyo pero puedes probar qué es lo que mejor te va e ir implementándolo día a día. Dicen que los hábitos se instauran en 21 días pero hace unos días vi una conferencia de Miquel Nadal sobre neuroproductividad y él indicaba que según los últimos estudios los hábitos se adquieren entre 60 y 250 días después de su implementación. Fijaos 250 días, nada menos que casi un año, ya os contaré de qué depende pero sobre todo no intentéis implementarlo todo golpe, vale la pena que empieces por el primer paso.