"TÁCTICA es lo que se hace cuando hay algo que hacer, ESTRATEGIA es lo que se hace cuando no hay nada que hacer"
Savielly Tartakover

domingo, 28 de febrero de 2021

Sobre la productividad


 Buenos días a todos/as,

Hoy me paso por aquí para hablaros sobre productividad y mi rutina para ser más productiva en el día a día. Como os contaba la semana pasada soy de seguir rutinas o rituales, como más os guste. A mi me gusta más la palabra ritual porque suena como más glamurosa pero al fin y al cabo es lo mismo, es un conjunto de acciones que hacen que conozcas que paso viene después y, de este modo, te sientes más tranquila porque saberlo te da seguridad.

Tenemos más de 60.000 pensamientos al día, tomamos más de 35.000 decisiones cada día y solo un 1% los tomamos de forma consciente, ¿no os parece impresionante? Solo un 1% el resto de las decisiones que tomamos lo hacemos de forma mecánica.

Tomar decisiones de forma mecánica es una forma de mantener alta nuestra energía. La toma de  decisiones supone un gran gasto de energía pero aún hay algo más que consume más energía y es discutir con alguien, antes de discutir tenemos un pensamiento interno o run run en el que recreamos todo lo que vamos a decir y lo bien que nos vamos a quedar cuando lo soltemos. En el momento de la discusión no dices la mitad de las cosas que habías pensado porque no te parecen adecuadas y después de discutir nos pasamos un buen rato pensando que aquello que no dijimos deberíamos haberlo dicho, aunque os parezca que no, la energía que gastamos es inmensa y por eso después de discutir con alguien nos sentimos cansados, agotados y con ganas de no hacer nada. En un principio podemos sentirnos más activos, con ganas de hacer muchas cosas pero el fin de ello es que mientras hacemos no pensamos y así evitamos sentirnos mal.

Antes de salir de casa pienso en un objetivo personal y uno profesional que voy a cumplir ese día. De esta forma cuando lo cumplo ya me siento productiva, quizás en mi agenda haya más cosas pero solo hay un diamante, el diamante del día, el que no puedo olvidar y hacerlo me mantiene motivada.

Divido mi mañana en tres bloques y según tu cronotipo, reparto mis tareas. En mi caso el tiempo que mejor aprovecho es el intermedio. Divido mi tiempo en tres bloques, el primero va desde las 8:00 a las 10:00 horas en que salgo a almorzar. El segundo bloque va desde la 11:00 a las 13:00 horas en que paro y tomo un café y el último de 13:15 a 15:30 horas en que salgo de trabajar.

Si os dais cuenta cada bloque de tiempo acaba con una acción de desconexión, el almuerzo, el café, la salida del trabajo. Durante el primer bloque de tiempo hago mi diamante del día, durante el segundo elijo una acción en qué necesite poner foco, hacer check list, ampliar mi mapa de procesos o algo que tenga fecha de finalización cercana. Allí donde pongo el foco pongo mi atención, de modo que me centro en tareas que sean minuciosas y que exijan mucha atención: Son tareas que necesitan de una revisión posterior, aunque no lo reviso ese día sino al día siguiente. Si lo revisara ese mismo día no vería los errores porque tengo en mente lo que quería escribir y en ocasiones no leo lo que he escrito sino lo que pensaba escribir. En este tiempo intento eliminar todas las distracciones posibles, según los últimos datos de la neurociencia solo estamos atentos de forma continuada una media de 8 minutos, después de este tiempo siempre hay algo que hace que pierdas tu atención.

En el tercer bloque de tiempo me dedico a tareas más mecánicas como contestar correos, llamar por teléfono, atender llamadas que he tenido durante el día y hacer cosas que me mantienen en contacto con mis compañeros hasta la hora de salir.

Dividir el tiempo en tres bloques es la forma más efectiva que he encontrado de se productiva. En el próximo post os contaré las herramientas digitales que utilizo y cómo me ayudo para mantenerme enfocada.

Las rutinas nos ayudan en nuestro día a día, gracias a ellas se evita procrastinar y con solo hacer una tarea al día te sientas más efectiva y motivada. ¿Y tú? ¿Cómo te organizas en tu día a día?  No olvides tu tarea diamante, aquella que te mantiene motivada y te ayuda a crecer.

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https://saraialba.blogspot.com/2021/02/rutinas-nocturnas.html




domingo, 21 de febrero de 2021

Rutinas nocturnas

 


Buenos días,

Hoy me paso por aquí para hablaros de la rutina nocturna que repito cada día y que me ayuda a mantener una mejor calidad de sueño. Os he contado en otras ocasiones que soy muy de rutinas o rituales, como os guste más, porque me dan seguridad, me siento tranquila sabiendo lo que viene después. Tengo una ritual matutino y otro nocturno y siento que siguiendo mi ritual cambia totalmente mi calidad de sueño y, como consecuencia, la manera de afrontar el nuevo día que empieza.

La rutina nocturna no empieza cuando me voy a dormir sino mucho antes, cuando salgo de trabajar. En este momento hago un proceso de transición y cierre de mi día de trabajo.  Cuando salgo de la oficina cierro lo ojos, hago tres respiraciones largas, lentas y profundas y cierro la puerta, es un acto simbólico pero para mí tiene mucho significado, lo que es de la oficina se queda en la oficina y a partir de ese momento me ocupo de otras cosas. Puede parecer que no pasa nada pero, por favor, probarlo, os aseguro que funciona.

Desde hace unos meses regreso a casa andando y durante el camino paso por la huerta, veo los campos, las alcachofas, las lechugas, las cebollas y siento paz y tranquilidad de poder pisar la tierra y ver la evolución desde que se plantó hasta que crece y lo recogen. Al llegar a casa vuelvo a hacer el ritual de transición. Nada más abrir la puerta, cierro los ojos, hago tres respiraciones lentas, largas y profundas y entro en mi templo, mi hogar, donde me siento en paz y con calma.

Después de cenar empieza la segunda parte de la rutina, me hago un té, me acuesto en el sofá y leo durante 20 minutos mi novela favorita, después medito durante 15 minutos y me voy a dormir. Es aconsejable que dos horas antes de ir a dormir no leas en pantallas electrónicas ya que según algunos estudios afectan a la calidad del sueño, no sé si los e-books tiene alguna función que inhibe la luz azul pero desde luego nada de móvil ni de redes sociales y mucho menos con la luz apagada.

Antes de ir a la cama cojo mi agenda y repaso las cosas que tengo que hacer el día siguiente, por si he de preparar alguna cosa. Puedes hacer las cosas fáciles y simples con solo preparar las cosas por la noche, como dice Marta Loperena "la decisión ya está tomada", ya lo has pensado, lo has planificado y lo vas a hacer, ¿por qué cuestionarlo cada vez que tengas que hacerlo? No consumas energía, la decisión ya está tomada, póntelo fácil, cómodo y atractivo.

Con un estado relajado, después del té, la lectura y la meditación voy a la cama y hago un escaneo corporal,  con este acto intento conectar conmigo y ver cómo me siento, si estoy cansada, si me duele algo o si estoy nerviosa y tengo pensamientos repetitivos... solo observo, lo que encuentre no está mal, ni está bien, solo soy consciente de que está ahí.

Durante 5 minutos repaso mi día y si hay algo que no ha salido bien intento pensar en cómo hubiera sido si las cosas hubieran ocurrido de otra forma, cambio el final de aquellas cosas que no han sido como esperaba o como había pensado en mi ritual matutino. Tendemos a minimizar los éxitos y magnificar las fracasos, es una distorsión cognitiva, de modo que intento centrarme en lo bueno y pensar en cómo hubiera sido lo menos bueno. La mente no distingue entre si lo que pensamos es realidad o ficción por lo que ayuda a preparar la mente para tomar decisiones en el sentido de tu brújula interna.

Agradezco algo que me haya pasado ese día  y me preparo para dormir. Agradecer también permite enfocarte en lo positivo, poner el foco en aquello que te hace feliz, no tienen porque ser grandes cosas, una llamada de teléfono, un correo electrónico, una foto...

Os aseguro que el sueño es reparador y que al día siguiente me levanto con ganas de empezar un nuevo día, despacio, sin correr, con presencia y disfrutando de cada cosa que hago.

En resumen, podemos dividir mi rutina en dos partes:

1.- La primera parte consiste en honrar la transición, hacer un ritual cuando sales de la oficina y otro cuando entras en casa.

2.- La segunda parte consta de varias micro-acciones:

- Leer

- Meditar

- Repasar las actividades previstas para el día siguiente. Por supuesto que la agenda no debe estar llena.

- Hacer un pequeño escaneo corporal de 1 minuto para ser conscientes de cómo nos encontramos

- Agradecer

- Repasar el día cambiando aquello que nos hubiera gustado que fuera diferente y recreándonos en lo positivo. No se trata de negar lo que nos ha pasado sino de ver lo positivo y aquello que consideramos negativo pensar en otro final.

Y por último dormir.

Si no tienes ritual nocturno te sugiero que lo pruebes, quizás no sea éste el tuyo pero puedes probar qué es lo que mejor te va e ir implementándolo día a día. Dicen que los hábitos se instauran en 21 días pero hace unos días vi una conferencia de Miquel Nadal sobre neuroproductividad y él indicaba que según los últimos estudios los hábitos se adquieren entre 60 y 250 días después de su implementación. Fijaos 250 días, nada menos que casi un año, ya os contaré de qué depende pero sobre todo no intentéis implementarlo todo golpe, vale la pena que empieces por el primer paso.



domingo, 14 de febrero de 2021

Esquema de la Comunicación no violenta

 Buenos días a todos/as,


Hoy me paso por aquí para volveros a hablar del libro "Deja de ser amable; !Sé auténtico" de Thomas D'Ansembourg. Como os comenté la semana pasada em ha encantado el libro, es un libro pequeño pero bastante denso ya que cada párrafo es una joya para reflexionar. También me gusta mucho los dibujos que hace para que de una manera gráfica entendamos con esquemas cosas que suelen pasar en la comunicación y que muchas veces hacen que no nos entendamos correctamente.

El esquema de la comunicación no violenta se desarrolla en 4 pasos:

1.- OBSERVACIÓN.- Observar sin juzgar ni interpretar, solo observar lo que cual persona podría ver o escuchar y que todos veríamos igual, sin añadir interpretaciones propias. Por ejemplo si veo una mochila en el suelo el hecho observable es una mochila en el suelo, no que la persona que la ha dejado es una desordenada.

Krishnamurti decía que saber distinguir entre un hecho y su interpretación es uno de los estados más elevado de la conciencia humana.

Como  sabéis, soy una apasionada del lenguaje, me considera una aprendiz eterna en este campo y os diré que, llegados a este punto, el lenguaje y la forma de expresar los hechos es muy importante, es aconsejable no utilizar palabras como "todo" o "nunca" ni expresiones que sean acusadoras o que se pueden entender como tal, hay que evitar un lenguaje que divida y usar palabras que nos acerquen.

Hoy que en España es San Valentín, día de los enamorados, han hecho un espacial en la radio sobre el amor en los tiempos de pandemia y han estado contando cómo, debido a la pandemia, las fases del enamoramiento están cambiando. Ya no empezamos por la química sino por las palabras, atraemos con nuestra forma de expresarnos y así es, el lenguaje juega un papel primordial en uno de los sentimientos más básicos y necesarios, como es el amor.

En definitiva, la primera parte de este proceso es verificar lo que pasa, cuáles son los hechos objetivos.

2.- Sentimientos.- ¿Qué sentimientos despierta en nosotros la observación? El sentimiento es lo que nos ayuda a detectar cuál es la necesidad subyacente pero a veces confundimos los sentimientos con los pensamientos y a veces decimos "siento que necesito que sea más responsable", cuando se trata de una reflexión y no de un sentimiento. Los sentimientos son un estado de ánimo y son cosas  que sentimos en nuestro interior como alegría, tristeza, estresado, emocionado, encantado, aturdido, avergonzado, deprimido, angustiado...

3.-Necesidad.- El tercer paso es detectar la necesidad subyacente tras ese sentimiento. Las necesidades suelen ser comunes. Suele ser  cosas muy básicas como seguridad, confianza, respeto, plenitud, coherencia, afecto, reconocimiento...Puede ser difícil de detectar pero si reflexionas el sentimiento se traduce en una necesidad que si está satisfecha nos sentimos bien y si está insatisfecha hace que nos sintamos infelices y qué busquemos en el exterior la forma de satisfacerla.

Todos los "deberías" de nuestra vida tendrían que tener asociado un "quiero" si no es así quizás los deberías son heredados, no son míos, son de la sociedad, son creencias familiares, los he adquirido por el camino pero no es algo que realmente quiero y entonces quizás no lo necesitamos. Nuestros "deberías" tendrías que estar asociados a nuestros valores. Hay un ejemplo que me gusta y que dice que bajar la basura es un "debería" y quizás puede dar pereza pero si tu valor es el orden y la limpieza, la cosa cambia porque "Elijo bajar la basura para conseguir mi objetivo de orden y limpieza". La verdad es que esté ejemplo para mí fue muy clarificador.

4.- Demanda.- Una vez conocemos nuestras necesidades es el momento de hacer una demanda concreta . Para hacer la demanda es muy importante que utilicemos un lenguaje neutro en el que partamos del hecho observable, cómo te ha hecho sentir y que es lo qué necesitas para recuperar la calma. Si el lenguaje que usas es agresivo y suena a juicio la otra persona dejará de escuchar y empezará a preparar su alegato mientras hablas, es decir, no escuchará porque se siente agredida y estará preparando su alegato. La demanda tiene que ser concreta y neutra, usando palabras que acerquen y tomando consciencia de que el otro verdaderamente está escuchando y ha entendido nuestra petición

Todo en la vida es un aprendizaje y el esquema de la comunicación es muy útil pero como dice el autor en su último capítulo nada se aprende leyendo, hay que practicar y crear una sistematización para ir avanzando en el camino y ampliando nuestro círculo de confianza. Otra de las cosas que me gusta y utilizo mucho en mi día a día es la sistematización porque me da confianza, cada día uso menos la memoria y más veces un check list que yo misma preparo.



domingo, 7 de febrero de 2021

Deja de ser amable; ¡Sé auténtico! Cómo estar con los demás sin dejar de ser uno mismo

 Buenos días a todos/as,


Hoy me paso por aquí para hablaros de un libro que acabo de terminar de leer. Es un libro que trata sobre la disciplina de la comunicación no violenta y os adelanto que me ha encantado.

 La comunicación no violenta ha sido un gran novedad para mí como también lo ha sido la profesión del lingüista forense, aunque no es objeto del post de hoy, os cuento que he escuchado una entrevista que la han hecho a Sheila Queralt con ocasión de su primer libro de carácter divulgativo y me ha dejado anonadada, si hubiera sabido que esto era una profesión muy seguramente hubiera sido la mía. Siempre he sido una apasionada del lenguaje y su estudio desde el punto de vista forense hubiera sido un gran descubrimiento en mi vida.

El libro del que os voy a hablar hoy se titula Deja de ser amable; ¡Sé auténtico!. Es un libro pequeño pero muy intenso, cada página está llena de cosas para saborear, cada página te da una idea nueva que no te deja indiferente y hay párrafos que en si son un poema, una joya para recordar. 

Me gusta mucho el esquema de la comunicación no violenta y su dibujo que es como un ancla que siempre llevas en mente aunque no siempre lo utilices y te des cuenta después. Hoy me gustaría hablaros del capítulo que dedica a la empatía, insisto en que todos aportan algo pero este me parece digo de resaltar.

En el capítulo 3 nos cuenta las cuatro etapas de la empatía y nos da su visión sobre ellas.

La primera etapa es no hacer nada, suena un poco extraño pero cuando estamos frente a alguien que busca tu apoyo lo primero que intentamos es ayudar, y ¿ cómo lo hacemos? intentamos dar nuestra opinión, intentamos dar consejos que a nosotros nos sirvieron, si es que hemos pasado alguna vez por algo similar. El autor dice que, a muchos de nosotros en nuestra infancia si nos veían sin hacer nada nos decían "No te quedes ahí sin hacer nada, haz algo" y eso lo hemos aprendido muy bien, estar sin hacer nada nos resulta muy difícil. 

Escuchar al otro sin hacer nada es un verdadero acto de confianza. Confiamos  en que la otra personas tiene sus recursos y sus herramientas y seguro que las va a encontrar. Los recursos están, solo falta visibilizarlos. Estar en empatía con el otro y escuchar silenciosamente  exige. fuerza y seguridad.

 La segunda etapa es prestar atención a los sentimientos y las necesidades del otro.

Todos tenemos necesidades que cubrir en la vida, se trata de estar pendiente , escuchar activamente y ver cuál es la necesidad que subyace más allá de las palabras, pero como dice el autor, cuidado, no se trata de hacerse cargo de lo que el otro siente sino de aportarle nuestra presencia.

La tercera etapa es reflejar los sentimientos y las necesidades del otro. Para mí esta es la parte más difícil. No se trata de interpretar sino de tomar conciencia, de reformular las necesidades del otro evitando el lenguaje que cree división e intentando que la persona que habla se sienta proyectada. Se trata de una escucha activa en la que invitamos a la otra persona a revisar lo que siente, le permite explorar sus sentimientos y necesidades, es invitarle a escucharse.

La cuarta y última etapa es constatar un relajamiento de la tensión que suele manifestarse en un suspiro. La persona se siente comprendida y deja su tensión física, comienza una fase de relajación en la que puede explorar sus recursos.

El autor acompaña estas cuatro etapas con ejemplos muy interesantes de cómo se desarrollaría una supuesta conversación en cada una de las etapas.

Cuando alguien nos cuenta algo tendemos a aconsejar y es mucho más útil si simplemente nos limitamos a escuchar activamente y confiamos en que la persona que nos habla tiene sus propios recursos y que solo necesita relajarse para visibilizarlos y encontrar la respuesta.

El libro en sí es una joya, cada capítulo, cada dibujo, cada palabra te deja una semilla de reflexión. Espero que lo disfrutéis tanto como yo. 

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