Como escuchaba hace poco en un episodio del podcast de
KENSO, el famoso "síndrome postvacacional" como enfermedad no existe.
Lo que sí existe, y nos afecta, es el impacto de no planificar ni la marcha ni
el aterrizaje al trabajo, cayendo de cabeza en la hiperconectividad nada más
poner un pie en la oficina.
El peligro de la bandeja de entrada como primera tarea
¿Qué es lo primero que hacemos casi todos al volver?
Abrir el correo y ponernos como meta "ponernos al día" respondiendo a
los 600 correos acumulados, pero además empezamos por el primero que,
casualmente, es el último enviado y el que menos tiempo lleva esperando.
El equipo de KENSO explicaba que pretender que el primer día es solo para vaciar la bandeja de entrada es una fuente directa de agotamiento mental porque cada correo trata de un tema distinto como una incidencia de un proyecto, un presupuesto pendiente, una duda, una petición de reunión, una petición de información sobre una convocatoria... Responderlos en cadena te fuerza a un cambio de contexto continuo. Para cuando llega el mediodía, tus reservas de energía y concentración están completamente agotadas sin haber avanzado en nada sustancial.
Recordaban también un concepto clave de la psicología cognitiva: el Efecto Zeigarnik. Nuestro cerebro recuerda y mantiene activas en la memoria de trabajo las tareas incompletas o interrumpidas, mucho más que las ya finalizadas.
Si cuando te vas de vacaciones dejas los expedientes a
medio cerrar en la cabeza sin registrar o no te dejas una hoja escrita, no desconectas del todo porque te recuerdas continuamente lo que no
puedes olvidar.
Para evitar que el regreso sea una cuesta arriba hay que diseñar dos momentos:
·
La víspera del viaje (Cierre consciente): Antes de apagar el ordenador para irte de vacaciones, limpia
la mesa y haz una descarga mental. Deja escrita una lista muy corta (máximo 3
prioridades absolutas) para el primer día de regreso.
·
El primer día de regreso (Aterrizaje táctico): Asume que el correo no es tu trabajo; es solo un canal de
comunicación. No abras la bandeja de entrada a primera hora para perderte en
las urgencias de los demás. Dedica los primeros bloques de la mañana a ejecutar
las prioridades que te dejaste anotadas.
Volver a la rutina requiere un periodo de reajuste de
hábitos, pero no tiene por qué ser una tortura. Vuelve con calma y ve avanzando
con las tareas prioritarias antes de empezar por el correo.
Si te ha gustado este post puede que también te guste este otro:
https://saraialba.blogspot.com/2020/11/claves-para-alcanzar-la-comunicacion.html
No hay comentarios:
Publicar un comentario